Local de Juegos de mesa

El viernes pasado salí temprano de mi trabajo en uno de las tantas empresas de estructuras metálicas que existen en Ciudad de México y como sé que mis amigos más cercanos también salen temprano los viernes, decidimos reunirnos y hacer algo divertido. Normalmente nos íbamos a tomar a algún bar mientras jugábamos una partida de cartas pero ahora ninguno de los cuatro teníamos ganas de salir a gastar tanto dinero en bebidas , por lo que uno de mis amigos nos dijo que conocía un local de juegos de mesa por Miguel Ángel de Quevedo que era muy diferente a los juegos convencionales y que sabía que nos gustaría mucho.

Todos estuvimos de acuerdo , así que acordamos la hora ( para que todos llegáramos al mismo tiempo ya que nuestros trabajos están lejos entre sí ) y al cabo de unas dos horas llegamos al local.

Había algo de gente en ella, pero no estaba a reventar, por lo que nos asignaron una mesa cerca de la ventana porque hacía mucho calor. Por alguna razón yo me sentía como niño en juguetería. Tenían una estantería llena de títulos para poder comprar, ninguno de ellos los conocí , pero eran cajas grandes, enormes y con precios elevados, casi todos o arriba de mil pesos. Los que me llamaban la atención los revisaba y me percataba que algunos tenían fichas, cartas, piezas en madera o plástico y tableros impresionantes ; incluso la mayoría de ellos tenían un arte, diseño e ilustraciones llamativas, coloridas o bien detalladas. Quedé fascinado ante tanta variedad de nombres, mundos y formas de juego.

Del otro lado ellos tenían un espacio en el que te prestaban los juegos mientras estuvieras consumiendo en el local. Me agradó que no tuviera precio y que no te obligan a comprar algo mientras estabas jugando, eso hablaba muy bien de los dueños ya que pasabas un rato agradable sin sentirte presionado por ordenar alimentos.

Tenían muchos juegos en renta y al igual que los que estaban en venta, no conocía ninguno por lo que no supe qué pedir. La chica del mostrador me recomendó, para empezar, un título llamado King of Tokyo. Así que lo pedí y lo llevé a la mesa y mientras nos explicaban cómo se jugaba y yo no entendía nada, esperábamos lo que habíamos ordenado para comer.

En el local tienen una gran variedad de alimentos y a muy buen precio. Hay diferentes tipos de chapatas ,  incluso tienen algo llamado chapapizza, que es una chapata convertida en pizza y es un platillo innovador y sabroso. También hay hot dogs, ensaladas y botana como palomitas y nachos, pero lo que destaca en el local son sus smoothies y sus frappés. Tienen de limón, mango, fresa o uva acompañados de chamoy y Tajin, y sus bebidas dulces con chocolate y café también son dignos de ser probados.

Ese día salimos después de la hora de cierre porque no podíamos dejar de jugar y de comer. Por alguna razón ese lugar ya se ha vuelto el favorito de mis amigos y mío. Esta semana regresaremos para las revanchas.

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